Características del Sistema de Producción
Diseño del Sistema de Producción
El sistema productivo debe estar diseñado para suministrar las características priorizadas a los niveles previstos, ajustando las "palancas" necesarias: procesos, personal, herramientas, proveedores y estrategias.
Determinar qué espera el cliente del producto final es el primer paso para establecer una estrategia de producción efectiva. Desde técnicas avanzadas como el benchmarking hasta el conocimiento intuitivo del mercado, cada empresa debe evaluar su situación actual y futura para definir su camino hacia la competitividad.
En el modelo de trabajo que se utiliza (Miltenburg), el sistema de producción debe dotar al producto final de una combinación óptima de las siguientes características:
Calidad y Rendimiento,
Coste-Precio,
Entrega,
Flexibilidad e Innovación.
Equilibrio y Enfoque
La experiencia demuestra que ningún fabricante puede ofrecer todas estas características al máximo nivel simultáneamente. Por ello, cada empresa suele priorizar una o dos de ellas como su principal ventaja competitiva, manteniendo las demás en niveles altos. Estas prioridades guiarán la estrategia de producción y definirán cómo se posiciona el producto en el mercado.
1. Calidad y Rendimiento
La calidad se refiere al cumplimiento de especificaciones en materiales y procesos, mientras que el rendimiento alude a las prestaciones que diferencian al producto de la competencia. Aunque están estrechamente relacionadas, el rendimiento también está ligado a la innovación.
Ejemplos:
Marcas como Hummer o Mercedes destacan por robustez y durabilidad, que el público asocia con "gran calidad".
Cadenas de comida rápida demuestran calidad mediante uniformidad en sus productos a nivel global.


2. Coste-Precio
Hoy en día, el precio no lo fija el fabricante, sino el mercado. Esto obliga a las empresas a reducir costos eliminando desperdicios sin comprometer la calidad.
El coste se compone de dos elementos:
Valor añadido: lo que aporta directamente al cliente.
Desperdicio: todo lo que no añade valor y debe minimizarse.
Empresas que no ajustan su sistema productivo para competir en costes tienden a fracasar si su ventaja competitiva no está en otro aspecto.


3. Entrega
Esta característica mide la capacidad de cumplir con plazos de entrega fiables y adaptados a las necesidades del cliente.
Un sistema productivo enfocado en la entrega requiere:
Estabilidad en el Programa Maestro de Producción (PMP).
Control preciso de inventarios.
Proveedores alineados con el proceso productivo.
Empresas que destacan en esta área pueden convertir la puntualidad y confiabilidad en su principal ventaja competitiva.


4. Flexibilidad e Innovación
Aunque a menudo se confunden, estos conceptos son distintos:
Flexibilidad: Capacidad de ajustar el volumen de producción y la mezcla de productos en respuesta a cambios en la demanda.
Innovación: Habilidad para desarrollar y lanzar nuevos productos.
Ejemplo clásico:
Los fabricantes de confección deben ser flexibles para adaptarse rápidamente a cambios en moda y temporada, pero no necesariamente innovadores.
Un sastre, en cambio, es innovador al diseñar trajes únicos, pero tiene menos flexibilidad en producción masiva.
Ambas características requieren inversiones específicas:
Flexibilidad exige herramientas, distribución de recursos y sistemas retributivos adaptados.
Innovación implica formación especializada, investigación y una estrategia enfocada en el cambio continuo.

